lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Emigrante o con anhelo de aprender?

Hoy también parece que nos ha querido visitar el sol y ya son varios días, lo que me hace pensar que se siente a gusto en este rinconcito del mundo. Y me ha alegrado la cara; no me podía imaginar que mis ojos tuvieran dificultad para mantenerse totalmente abiertos como es lo habitual aquí.

Cuando llegué no había más que neblina a mi alrededor, era ausencia de lluvia, sí, pero igualmente triste, sobre todo para una persona sureña como yo, procedente de la Costa de la Luz. ¡Qué mal acostumbrados estamos! Pero no hay más que salir un poquito más allá de Despeñaperros para darse cuenta de lo afortunados que somos allí, en el punto más al sur de Europa, donde tantos han pasado dejando parte de su esencia.

Ahora soy yo la que he partido a otros rumbos y no siento nostalgia, quizá por haberlo elegido y no ser una imposición. En realidad me siento afortunada, aunque valore tanto aquello que representa mi Heimat, como dirían los alemanes para referirse al concepto de patria, no entendida como país, sino como lugar de origen, donde te sientes anclado aunque sea sólo con el corazón. Y siento que soy una privilegiada porque no sólo he mamado una cultura conformada por lo mejor de muchas, sino que ahora me empapo de otras nuevas y estas experiencias quedarán en mi persona de manera indeleble, incluso las buenas.

Qué suerte poder disfrutar de la salida del sol, qué alegría sonreír al contemplar a alguien sonriendo por la calle, o al escuchar una palabra en español de alguien que se cruza en tu camino. Estar fuera de tu mundo supone estar atento a lo más pequeño, a lo que se te pasaba desapercibido mientras caminabas con la seguridad que aporta lo conocido. Comenzando una vida en un lugar desconocido, sin conocer a nadie al que puedas acudir, ya sea ante problemas o ante un espontáneo sentimiento de soledad, hace que uno crezca interiormente y supere barreras que de otra manera siempre nos coartarían ante distintas facetas en la vida.

No sé si he llegado a superar todas mis barreras, pero sí soy consciente de haber superado algunas y eso me basta.

¿Cuánto tiempo durará mi viaje? Eso no lo sé y ni siquiera creo que quiera saberlo, ¿para qué saber el final del libro cuando todavía quedan tantas páginas por leer? No está en mí adelantarme a los acontecimientos, prefiero seguir caminando por estas hojas y descubrir cada día las nuevas líneas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario