Qué susto. Pensé que había perdido mis habilidades, pero no, hoy me he dado cuenta de que sólo estaba jugando en un campo nuevo y además llevaba un tiempo sin entrenar. Pero hoy he goleado y he salido del campo por la puerta grande, con una gran sonrisa de satisfacción en mis labios.
A veces me siento frustrada, porque la vida me dirigió a intentar conseguir metas en un terreno que en absoluto dominaba, pero no me achanté, sino que decidí tirar hacia adelante e intentarlo. Pero claro, por muy valiente que pueda llegar a ser, las dificultades a veces lo hacen todo cuesta arriba y cuando no se consiguen las cosas en las que una estaba acostumbrada a destacar, aparece la frustración. Y muchas veces me he preguntado si no me equivoqué al elegir.
Hace poco más de tres años me vi en la disyuntiva de elegir entre dos caminos: podía caminar hacia el lugar donde me sentía cómoda, con las dificultades normales de iniciar una nueva vida en un nuevo país, o hacia otro lugar donde a estos obstáculos habría que añadirles una carencia en mis conocimientos. Lo que me hizo decantarme hacia la opción con mayor dificultad no fue precisamente el masoquismo, ni porque sienta alguna atracción especial por el riesgo. La principal razón fue un consejo que alguien me dio: si tiras por el lado complicado, te diferenciarás y tendrás más opciones en el futuro. Ya veía difícil un futuro, cualquiera que fuera éste, así que si algo en el presente me lo podía hacer un poco más llevadero, preferiría pasar las dificultades ahora para después disfrutar de las bondades de la "buena vida".
¿Me equivoqué? Pues no lo sé y creo que nunca lo sabré, ocurra lo que tenga que ocurrir en el futuro, es decir, sea éste más o menos complicado. Ya incluso da igual.
Lo curioso es que sin proponérmelo, sigo intentando el lado complicado, aun cuando tengo opciones en el lado sencillo. Y cuando me doy cuenta de ello, me paro en seco y me pregunto por qué mi mente actúa de esta manera. Cuando tomé la decisión no era masoquista, pero ahora sí me planteo la posibilidad de haberme convertido en uno de ellos. ¿Hasta tal punto me ha afectado mi vida en Alemania?
De cualquier forma, hoy ha sido un día especial. Durante mi vida "normal" de currita en España desarrollé una serie de habilidades comunicativas y de otras características, que me permitieron acceder a lo que buscaba. Nunca tuve grandes pretensiones, ni nunca tuve una opinión de mí misma superior a la realidad (quizá más bien al contrario), pero conseguía convencer.
Cuando llegué a Alemania todo aquello se esfumó por arte de magia. Mis capacidades comunicativas estaban más que mermadas y durante mucho tiempo me he sentido una discapacitada. Pero hoy ha sido diferente. Mis habilidades comunicativas han vuelto, he conseguido utilizar mis estrategias, las que empleaba en España, con mi lengua materna, y finalmente he vuelto a convencer, mostrando una gran seguridad en mí misma. Me lo creía y conseguí expresarlo de tal manera que ella también lo creyó.
No sé si me equivoqué al tomar aquella decisión, si quizá ahora estaría en otro lugar del mundo con una vida más estable. Lo único que tengo claro ahora es que no he tirado por la borda tres años de mi vida.