sábado, 28 de abril de 2012

Revelaciones

Los dos últimos días de este año que está a punto de acabar han sido más que reveladores y por fin he conseguido la información que me faltaba para poder comprender una gran parte de mis vivencias. Era la maldita pieza central del puzle que no terminaba de encontrar.

Aún estoy en shock por la información recibida, pues, aunque mi intuición apuntaba a dicha dirección, mi ser racional, que domina tantos aspectos de mi existencia, me obligaba a mirar hacia otro lado. También lo hacía la sociedad, pues no estamos acostumbrados a aceptar soluciones alternativas a las establecidas.

La revelación provocó una marea de pensamientos y de debates familiares donde la indignación se palpaba de manera evidente, lo cual me ha producido, sin lugar a dudas, un gran sentimiento de apoyo, que nunca me faltó, pero que tampoco sobra. Pero podría decir que era la menos indignada, supongo que por el hecho de que duele más lo que le hacen a nuestros seres queridos que lo que nos hacen a nosotros directamente. Mis lágrimas de alivio fueron transformándose en un sentimiento de comprensión y el posible odio que pudiera haber llegado a sentir, ni siquiera fue una posibilidad.

En este mundo no existen los buenos ni los malos, todos nos vemos inmersos en situaciones en las que actuamos sin ser, en la mayoría de los casos, muy conscientes de las consecuencias que nuestros actos puedan llegar a tener. Por ello, no se puede odiar, pues quizá nosotros hayamos llegado a provocar, incluso sin quererlo, situaciones similares en otras circunstancias. 

No puedo dejar de pensar que me han hecho perder seis años de mi vida, que no son pocos, aunque parezcan una nimiedad en la vida total de una persona, pues sobre todo me han quitado unos años vitales en determinadas cuestiones. Sin embargo, me siento feliz por haber obtenido las respuestas ahora y no más tarde, cuando ya no hubiera tenido solución. Siempre es conveniente ver lo que aporta de positivo, más que lo que pasó negativo, pues eso ya no lo podemos cambiar.

Y ahora, a una hora de cambiar el acompañante del 3, a comenzar mi nueva vida, que viene cargada de mil sorpresas que me harán vivirla con una gran sonrisa en el rostro.