domingo, 31 de julio de 2011

¿Hay algo más bonito que compartir la felicidad?

A veces me quedo maravillada de la capacidad de nuestra mente para encontrar la salida a aquellos laberintos en los que nos empeñamos en entrar. Y si no la salida, al menos consigue hallar sensaciones y pensamientos que nos hacen sobrellevar mejor determinadas situaciones complicadas.

Eso es lo que me ocurre hoy. Después de un tiempo en el que la frase que más se repite en mi interior es "¿por qué?" y a la que no consigo dar respuesta, aunque tenga la convicción de que si atisbara a vislumbrar el sentido, podría llegar a comenzar ese camino por el que debo andar; después de este periodo de incertidumbres, de obstáculos y de sinsentidos, hoy siento felicidad en mi interior. Pero esa felicidad no procede de una circunstancia personal, alguna información positiva que me traiga al mundo de luz, simplemente se ha producido por la felicidad de quienes me rodean. Y por ello me siento doblemente feliz, porque puedo llegar a disfrutar casi como si fueran míos, los éxitos de los demás, quizá no de todos, pero sí de aquellas personas que han dejado su marca en mi corazón.

Por ello no puedo dejar de agradecer a la naturaleza humana que sea tan generosa, que nos permita compartir hasta las alegrías más remotas y hacerlas nuestras, colocando una gran sonrisa en nuestro rostro y rodeándola de un gran amor.

Me siento querida, siento que quiero y eso es suficiente para afirmar que la vida es muy bonita, aunque a veces esté un poco oscurita, aunque a veces no lleguemos a comprender el porqué de las cosas. Todo lo negativo acaba, tarde o temprano, y además, conseguimos olvidarlo; pero ello no ocurre con lo positivo, que aunque también tiene fecha de caducidad, se mantiene perennemente en nuestro interior, para ayudarnos a seguir caminando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario