Ahí me encuentro ahora, perdida en un océano incomprensible. No me equivocaba al pensar que este viaje iba a ser el comienzo de una nueva etapa, porque me siento cansada, sin ganas de buscar las fuerzas necesarias para encontrar el camino que me lleve a las sonrisas, sólo quiero esperar a que pase y dé comienzo la nueva etapa.
Aún así, debo esperar, como siempre, pues mi vida depende de un sí o un no. Tengo deseos contrapuestos a mi bienestar, o al supuesto futuro bienestar que ciertas personas me han hecho creer. ¿Es realmente esto lo que quiero? Me siento extraña e indecisa, porque ahora no sé si compensa poner esta faceta en primer lugar y abandonar otras.
Todos los días me pregunto dónde está mi sitio, dónde quiero estar y dónde voy a ser feliz. Ahora mismo no tengo ningún sitio en el mundo donde sienta que quiera estar aunque no pueda, y me encantaría tenerlo. Quizá tenga estos sentimientos porque llevo demasiado tiempo sintiéndome en una nube que va volando de un sitio a otro sin un rumbo demasiado fijo, dando marcha atrás y volviendo a avanzar y, aunque me trato de convencer de que es lo que quiero hacer, que soy feliz siendo yo misma, en el fondo sé que no lo siento, porque hay otras cosas que valoro y que las estoy dejando atrás.
Este viaje a ninguna parte o, si acaso, al pasado, no sé si me está ayudando. Por un lado me empuja hacia abajo, por otro lado, me deja claro que debo cambiar de rumbo, es lo que quiero ahora porque me siento cansada, demasiado cansada.
Y espero que sea el comienzo de la siguiente etapa, porque siento que esta ya debe acabar. Y quiero disfrutarla contigo, fíjate que es lo que más deseo, aunque me da miedo que desearlo me haga perder otras cosas que me dijeron serían buenas para mí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario