Hoy ya debes de estar acostado, pues, aunque no te gusta acostarte pronto, las circunstancias te obligan a ello. Y yo, por el contrario, no tengo ganas de dormir, sólo tengo ganas de verte, de disfrutarte, de oír tu voz, aunque no pueda.
Llevo 35 días separada de ti, sin embargo, cada día que pasa, me siento más cerca de ti. Lejos de sentir la distancia como algo negativo, aun cuando echo de menos tus abrazos, tus besos, tus caricias, tu voz, tu silencio..., pienso que el haber estado tan lejos de ti, no sólo físicamente sino también con la imposibilidad de comunicarme siempre que quisiera, me ha hecho acercarme a ti tanto que te siento aquí pegadito a mí.
Me siento tan afortunada de poder amarte y de poder recibir tu amor que, ahora, a seis días de volver a estar contigo, me siento feliz. He superado esta prueba y a la vuelta de la semana estarán tus brazos esperándome para acurrucarme, para reponer toda esa energía que estos días separada de ti me han robado.
Ya sé que te digo muchas veces que te quiero y ya sé que sabes que te lo digo de corazón, que lo siento y necesito expresarlo, para que sepas en todo momento que estás en mi vida, en mi mente, que inundas todos mis pensamientos y te has adueñado de todo mi ser. Así que esta vez no te lo repetiré, sólo te lanzaré una mirada, para que se una a la tuya como tantas veces hemos hecho.
Sólo seis días para que se haga realidad lo que llevo soñando tantos días: fundirme en ti y que volvamos a ser uno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario