jueves, 24 de julio de 2014

Grito de auxilio... para no ser olvidado

No tengo fuerzas para escribir. Llevo días tratando de convencerme de que soy fuerte, de que puedo con todo, pero hoy entiendo que no es así, que no quiero poder con todo porque hoy mi corazón me ha dicho basta.

Sólo quiero llorar, quiero estar en los brazos amables de alguien que me quiera, que me conozca y sepa qué soy y cómo soy. No quiero comportarme como otra persona, como lo que esperan de mí. No quiero sonreír a quien no me apetece y no quiero ver a nadie. No quiero relacionarme con nadie de este mundo y quiero salir de aquí.

No lo siento como una huída, sino como una ayuda a mi alma, que me lo pide con insistencia. Sólo mi cabeza quiere permanecer en esta situación hasta el final, por un estúpido sentido del honor y la responsabilidad, aunque sea totalmente consciente de que me está costando vida.

¿Cómo es posible que se puedan cuadrar tantos infortunios juntos? ¿Cómo es posible que yo esté en el centro de tantas situaciones negativas? Hoy no puedo más, hoy tiro la toalla y el que quiera que la recoja por detrás. Y si no la recoge nadie, lo siento, pero me da igual.

Tengo que frenar esto, no me puedo dejar arrastrar por unas aguas que me están enfangando y que me hunden en el barro, le pese a quien le pese. No voy a guerrear más, no voy a pelearme más, voy a fluir, a intentar ayudar sin tomármelo como algo personal, pues no merece la pena.

Qué desgracia necesitar dinero... qué desgracia tener que pasar por esto porque mi vida no tiene un sustento firme. Necesito que aparezca un huracán por mi tierra, se lleve todo lo malo, lo tire al mar y venga a recogerme para llevarme a casita, pues ahí es donde debo estar.

Tengo que iniciar una nueva vida y, cada vez lo tengo más claro, los tengo que eliminar de ella...

No hay comentarios:

Publicar un comentario