Históricamente ha habido diversos intentos de normalización del
andaluz, como ha ocurrido con otras lenguas como el euskera, por citar
un ejemplo. El último se dio en forma de proyecto de ley durante la
Segunda República, sin embargo, no pudo llegar a nada por la Guerra
Civil y la posterior dictadura.
El problema que sufrimos los
andaluces, a diferencia de vascos, catalanes y gallegos, es nuestro
sentimiento de inferioridad, fruto de siglos de menosprecio. Ya en la
Edad Media se despreciaba nuestra lengua y a nuestras gentes (al propio
Antonio de Nebrija, que escribió la primera gramática del "castellano",
hombre culto donde los hubiera, tuvo retractores coetáneos que
criticaron su obra y le acusaron de que "era demasiado andaluz").
Se nos ha hecho creer a lo largo de los siglos, manipulando la
historia, que el andaluz es un dialecto del castellano, una variante
"mal hablada, coloquial y jocosa", pero afortunadamente, tenemos
personas encargadas del estudio de nuestra historia, la real, y se ha
demostrado que el andaluz procede del romance, esa lengua derivada del
latín, con la influencia del árabe, originada antes que el castellano.
Esto implica que los andaluces somos bilingües diglósicos, ¿qué es
esto? Esto implica que hablamos en andaluz para expresarnos de manera
cómoda y empleamos el español para contextos académicos o literarios.
Somos así porque nos lo han impuesto, porque nos han prohibido
expresarnos en nuestra lengua (ya los conquistadores, en el siglo XIII,
prohibieron a los andaluces hablar su lengua incluso en sus casas, pero
es que en 1925 se realizó en Andalucía "la cruzada del bien hablar") y
porque, a diferencia de los territorios mencionados anteriormente, no
hemos tenido un movimiento nacionalista con la suficiente fuerza.
Tuvimos grandes luchadores, como Blas Infante, pero se los llevaron por
delante los asesinos franquistas u otros infames.
"Pero el
andaluz, pese a quién pese, es una realidad lingüística que está ahí, y
que cuenta, sólo por dar algunos detalles, con caracteres como el de
nuestras vocales con un sistema cuadrangular (algo muy raro en Europa)
con cinco grados de abertura y dos localizaciones que afectan a todo el
sistema, peculiar, frente a otros idiomas románicos por su claridad,
nitidez y gran efectividad lingüística; la forma única de formar
plurales; la presencia de un fonema inexistente en castellano, conocida
como h aspirada, habiendo de conectarse con los fonemas glotales del
árabe; la relación de las eses andaluzas con los fonemas árabes “sin” y
“shim”; la elisión de consonantes finales, particularidad ya encontrada
en el latín de la Bética; la geminación, rasgo fonológico inexistente en
el resto de hablas románicas de la Península, pero vivo en el italiano,
se carga de valor distintivo, pasando de ser una mera variante fonética
a un rasgo fonolófico diferenciador; sustitución de -r por -l, al
parecer influencia del sustrato lingüístico tamazigh; el yeismo o la
aspiración de la -h procedente de la -f latina y muchos más que nos
llevan, una vez más, a encontrar el origen de nuestra lengua, no en un
castellano corrupto, sino en una lengua autóctona desarrollada por los
habitantes de al-Andalus".
"El castellano adopta como sistema
vocálico el vasco, por algo es el latín rudimentario hablado por
vascones, y está formado por cinco vocales. El andaluz, en cambio,
mantuvo las diez vocales del latín clásico, un caso único dentro de las
lenguas romances. Ni siquiera los dialectos italianos pudieron evitar
que las diez vocales clásicas evolucionaran a siete. El sistema
triangular del castellano, contrasta con el cuadricular del andaluz.
El esquema andaluz se encuentra dentro del sistema de cinco grados de apertura, rarísimo en Europa y que sólo se da también en Kerenz (Glacis, Suiza). Este hecho lingüístico, aparentemente trivial, modifica profundamente la morfología y sintaxis de nuestra lengua". ("Historia de la Lengua Andaluza", 2007)
El esquema andaluz se encuentra dentro del sistema de cinco grados de apertura, rarísimo en Europa y que sólo se da también en Kerenz (Glacis, Suiza). Este hecho lingüístico, aparentemente trivial, modifica profundamente la morfología y sintaxis de nuestra lengua". ("Historia de la Lengua Andaluza", 2007)
Luchemos por reivindicar nuestra
identidad andaluza y dejemos de sentir inferioridad. Ese será el primer
paso para que nos respeten más allá de Despeñaperros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario